El edificio de la fiscalía para el Campus de la Justicia de Madrid, tiene un marcado carácter funcional, destinado a albergar las dependencias de fiscales así como los elementos auxiliares correspondientes a este uso. La envolvente exterior del edificio viene definida por el radio del cilindro marcado en las bases del concurso, al igual que su altura máxima, fijando así la volumetría de la edificación. En el interior de este cuerpo, el desarrollo de un cilindro irregular con una generatriz curva crea un hueco de trayectoria helicoidal que perfora el edificio creando un patio que ilumina y dota de vida el mismo espacio liberado y los elementos que confluyen a él. La propia génesis de este hueco supone un cambio en su posición en las diferentes plantas y crea un recorrido lumínico que llega hasta la planta inferior donde se transforma en la entrada al público respecto del campus de la justicia. Como resultado de esta actuación surgen dos alzados, exterior e interior, estático y dinámico. Unas series de lamas rojas, horizontales en la fachada exterior, y verticales en el hueco interior, se desarrollan en sus perímetros con longitudes y anchos variables adaptándose a las distintas orientaciones, favoreciendo la diversidad de sombras arrojadas sobre el edificio y generando dinamismo en la fachada exterior de un volumen tan rígido como el fijado y acentuando la particularidad del giro en el crecimiento en vertical del hueco cilíndrico creado. Las circulaciones interiores en las diferentes plantas mantienen un común denominador al situarse en torno al vacío central que ordena las distintas dependencias, volcadas al perímetro exterior de la edificación. La comunicación entre niveles se realiza a través de dos núcleos verticales, uno de carácter público y otro privado, que atraviesan todo el conjunto de las distintas plantas, convirtiéndose en los únicos elementos estáticos y continuos en el edificio. |
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